¿Y si la falta de tiempo fuera en realidad falta de atención?

Una de las preocupaciones más frecuentes hoy en día es la falta de tiempo y con el nuevo año es interesante reflexionar sobre ello porque muchos de los propósitos que nos planteamos ahora no los llevaremos a cabo porque “no tengo tiempo”: ir al gimnasio, leer más, salir con los amigos, visitar a la familia…

Sin embargo, la gestión del tiempo no es tanto una cuestión de reloj como de brújula; tiene que ver con la atención más que con la organización del tiempo, concretamente, con a qué prestas atención, porque ahí donde está tu atención está tu energía.

Un 47% del tiempo estamos distraídos

En el año 2010 los investigadores Daniel Gilbert y Matt Killingsworth de la Universidad de Harvard realizaron una interesante investigación: a través de una app siguieron a más de 15.000 personas de distinto nivel sociodemográfico y procedentes de 80 países para saber cuán felices eran en distintos momentos del día. A lo largo de la jornada se les preguntaba: ¿Cómo te sientes ahora? En una escala que iba desde muy mal a muy bien. ¿Qué estás haciendo? Podían escoger en una lista de 22 actividades cotidianas como trabajando, comprando, comiendo, viendo la tele, cuidando de mis hijos… Y ahí va la pregunta clave: ¿Estás pensando en algo distinto a lo que estás haciendo? Podían responder no, con lo que estaban concentrados o sí y, en ese caso, se les preguntaba si era algo agradable, desagradable o neutro.

De los miles de datos recopilados, se concluyeron algunas ideas potentísimas: la que nos parece más sorprendente es que un 47% del tiempo las personas estaban pensando en algo distinto a lo que estaban haciendo; es decir, ¡casi la mitad del día la mente estaba vagando por ahí!

Prestando atención te sientes mejor

Otro aspecto interesante es que las personas decían sentirse más felices cuando estaban enfocadas en el momento presente que cuando la mente estaba vagando, independientemente del tipo de actividad que estaban haciendo e incluso cuando los pensamientos que tenían eran agradables.

Como curiosidad: ¿imaginas en qué momento del día la mente estaba vagando en un porcentaje más elevado de personas? En la ducha. En el otro extremo de la tabla: ¿imaginas el momento de mayor enfoque? Al practicar sexo. ¿Te resuena?

El estudio se publicó en la revista Science bajo el sugerente título “Una mente errante es una mente infeliz” y nos parece que pasados los años no solo sigue siendo vigente sino incluso más claro el efecto de la falta de atención en la satisfacción con el uso que hacemos del tiempo dado que vivimos en un contexto en el que hay muchas más distracciones.

La atención se puede entrenar

Se suele decir que el tiempo es un recurso escaso, pero, en realidad, lo que es limitada es la atención; es decir, la capacidad de seleccionar unos estímulos y mantener la concentración en los mismos mientras se ignoran otros perceptibles. La buena noticia es que la atención se puede entrenar.

Los entrenamientos de Mindfulness como, por ejemplo, el curso MBSR de Reducción de estrés mediante Mindfulness de 8 semanas, desarrollan la capacidad de prestarse atención, de cuidarse y reducen el malestar asociado al estrés en un 30%. Hoy en día pueden realizarse presencialmente y también en modalidad online siendo igual de efectivos tal y como demuestran los estudios realizados comparando ambos formatos.

Orientado la atención hacia tus prioridades

Pero hay más: la atención también es la capacidad de discernir a qué estoy prestando atención y eso nos da la libertad para poder decidir conscientemente a qué cosas, personas, proyectos… presto atención en cada momento del día.

Así que nuestro propósito para este año es seguir entrenando la atención para estar más presentes y sentirnos más felices sea cual sea la experiencia, pudiendo reorientarnos hacia aquellas cosas que son realmente importantes con conciencia plena. Si compartes este propósito y deseas empezar tu entrenamiento, apúntate al curso MBSR presencial u online.

¡Feliz 2020!